¿Te llegó el WhatsApp perimenopaúsico?
- Lorna Robles
- 14 may
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 4 días
Hay muchas etapas en la vida, en las que te das cuenta de algo que nadie te dice en voz alta: estás cambiando.
Tu cuerpo, tus emociones y tus deseos también están cambiando. Sientes que toda tú, está mutando… y vamos a ser honestas… incomoda y duele.
Y es que nadie nos entregó un manual de instrucciones para estos momentos.
Tampoco nos dieron un libreto…
No hubo un email de alerta, ni nos añadieron al grupo de cambios en WhatsApp.
No nos taguearon en un story, o recibimos una invitación formal que dijera “Fiesta de bienvenida al cambio”.
¡En fin!
No recibimos el “Save the date” para marcar en el calendario, el día en el que al miramos al espejo dijimos: "No me siento yo."
Porque nuestro cuerpo como tal, no avisa. Sino que empieza a comportarse diferente. Y esto es un hecho que hemos estado viviendo, desde nuestros tiempos coloridos de nuestra pubertad.
Cambios, cambios y más cambios.
Hay que ajustarse, REajustarse, pausar, mirar, respirar, seguir, caminar, correr… y sostener.
Y precisamente, por la sobrecarga normal de la vida, justificamos cualquier pequeño síntoma que ponga en duda nuestra capacidad de juicio y conocimiento personal.
Pero luego, esos síntomas se multiplican… y se multiplican… (parecidos a los Gremlins cuando les echaban agua).
A veces es la perimenopausia.
A veces es la vida misma...
A veces son las relaciones, la familia, el cansancio acumulado… o simplemente, es el peso de ser mujer en un mundo que sigue esperando que funcionemos igual todo el tiempo.
Y no me parece justo que nos reduzcamos a un diagnóstico, o a una sola etapa, cuando atravesamos por tantas estaciones y temporadas.
A veces aprendemos nuevas lecciones y en otras ocasiones... solo las acumulamos.
Cansa reajustarse. Cansa recalibrarse. Cansa reconectarse.
Muchas veces, cansa seguir caminando sin respuestas. Y no necesariamente porque queremos encontrar la contestación perfecta… sino, porque a veces da miedo descubrir lo mucho que estamos cambiando.
Pero, ¡pues!… de eso se trata la vida.
De cambios. De nuevas versiones. De etapas que llegan sin pedir permiso.
Creemos tenerlo todo bajo control, hasta que la rutina se rompe y la vida nos obliga a mirarnos distinto. Y aunque no siempre sepamos qué hacer con todo eso… hay algo que las mujeres sí sabemos hacer: improvisar.
Porque al final, nadie nos añadió al grupo de WhatsApp donde avisaban que esta etapa nos movería el piso.
Y aunque tampoco, nos llegó el memo, ni el tutorial, seguimos aprendiendo sobre la marcha.
At the end... acompañarnos mientras resolvemos este revolú, también es parte del proceso.
Recuerda que no estás sola.
Te veo, ¡me veo!
Cariños,
Lorna



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